El taiji quan, arte interno origen chino, se asocia desde su creación con el arte marcial y con la búsqueda de la salud; es decir, predomina la fuerza interna sobre la física y busca la salud mental y física. Actualmente existen dos tendencias en la aplicación y enseñanza del taiji quan, una de ellas pone más énfasis en el aspecto salud y la otra en el cariz marcial del arte. En mi humilde entender toda escuela seria de taiji debe perseguir la armonía entre estas dos tendencias, alcanzar la longevidad con salud sin olvidar el aspecto quan (marcial) en la práctica.
Siendo uno de los objetivos del taiji quan crear un hombre integro, fuerte y longevo. Este último extremo nos permite concluir en que no puede ser una actividad que se aprende durante un tiempo y luego se olvida y abandona. No, el también llamado boxeo de las sombras es para ejercitarse durante toda nuestra vida. Sólo con una práctica constante obtendremos con facilidad esos tres objetivos. El gran maestro Cheng Man Ching decía: La razón más importante para practicar taiji quan es que cuando finalmente llegas a entender de lo que va la vida, aún tendrás tiempo para disfrutarla.
El taiji quan se ha relacionado con la resistencia a las enfermedades desde su creación por Zhan San Feng. Lo que hizo este mítico personaje fue unir el arte de la lucha con el arte de la salud (medicina) para conseguir un guerrero perfecto; es decir, sano y longevo. Taiji y medicina tradicional china (MTCh) están íntimamente relacionadas.
Dicho esto, es fundamental decir que el Yin y el Yang y los cinco elementos comprenden los principios de la filosofía taoísta y del pensamiento chino en general que explican las pautas cíclicas y la interrelación entre todo fenómeno.
En el de Wuji hablamos de la nada, del "vacío"; pero también y en contraposición aunque complementariamente, del "todo". De esta manera, entroncamos con el Ying y el Yang que son los principios activo y pasivo del Universo.
Los Ocho Trigramas son el germen de los 64 hexagramas. Estos se originan al desdoblarse el Yin y el Yang par dar lugar a los "cuatro duogramas".
Si alguno de estos elementos se encuentra en nosotros en exceso o en defecto, estamos creando un "ambiente" favorable para que "penetre" la enfermedad. Esto sucede si el cuerpo es demasiado Yin (deficiencia de qi) o demasiado Yang (exceso de Yang).
En la práctica correcta del Taiji quan se busca llegar a un estado permanente de relajación. Esta relajación es la que permite que el qi circule libremente y sin obstrucciones.
El hecho de que el Taiji quan se practique de una forma lenta y siempre y cuando el profesor insista en la corrección postural (espalda recta, ángulos articulares correctos, etc ), consigue que sea muy difícil producirse una lesión muscular o de articulación. Esto va a procurar también el aliviar la rigidez y tensión muscular que tantos dolores ocasionan.
Respecto a las cardiopatías producidas por la tensión arterial alta, el Taiji quan mejora notablemente la circulación sanguínea sin necesidad de que sea un ejercicio agotador en el cual se eleven las pulsaciones en exceso.
La realización de ejercicios de chan si jing tanto por separado como en el propio tao conduce a la prevención de la artrosis devolviendo la fuerza a las articulaciones.
La ejecución de los movimientos dirigidos por la respiración abdominal va a procurar también un leve masaje sobre los órganos internos de un gran beneficio para la salud.
En el desarrollo de la forma (tao) la mente estará siempre concentrada en la ejecución correcta del movimiento, en la respiración, en el significado marcial, etc. Todo ello va a conllevar a un desarrollo grande de la memoria y de la capacidad de concentración.
Gracias a una correcta práctica de Taiji quan no sólo obtendremos estos beneficios, sino también forjar unas cualidades como son la calma, el autocontrol del carácter impulsivo, la sobriedad y la represión de los seis excesos (ira, júbilo, ansiedad, miedo, aprensión y tristeza) que reflejan la enfermedad.
Los efectos terapéuticos comprobados del taiji quan hacen que este arte tenga una
gran consideración en la sociedad actual, pues inciden sobre todos los sistemas
del cuerpo humano, cardiovascular, respiratorio, digestivo y nervioso.

Pequeña reflexión
El turbulento mundo actual nos impide ver con claridad cual es el punto de inflexión de todos los anhelos humanos desde el comienzo de los tiempos. Esta legítima ambición de todo ser inteligente es la búsqueda de la felicidad. Esta búsqueda sería ridículo centrarla en el consumo hedonista de productos, pues el auténtico bienestar no está en concordancia a la renta per cápita, al PIB o la posibilidad de obtener (que no siempre de disfrutar) bienes de consumo. Indudablemente estas no son las claves. Es nuestra propia mente y la percepción sobre lo que nos rodea lo que nos hace más o menos felices. Creo que con la práctica continuada del Taiji quan esa percepción del mundo será substancialmente mejor, deleitándonos más con las tareas cotidianas y acercándonos más a ese ideal de felicidad que todos esperamos.
Mario René Serrano Aguilar
http://yintian.iespana.es/