Primeros consejos para la meditación.
La postura corporal: si se puede
mantener la postura de las piernas cruzadas (postura
del loto o medio loto), es conveniente sentarse en un
cogin almohadillado, pero si cruzar las piernas no nos
es posible, se puede reemplazar por una silla con una
base cómoda, que los pies pisen el suelo con
naturalidad. Una vez sentados se mantendrá la espalda
recta, sin apoyo de ningún respaldo.
Las ropas deben de estar sueltas para así no obstruir
los canales de energía, sobre todo el Dai- Mai. El Qì
y la sangre deben circular sin obstrucción. Hay que
evitar ropas que estén elaboradas de tejidos
sintéticos, o que absorban energía estática, ello nos
podía ocasionar estancamiento o desequilibrio del Wei-Qì
en los planos energéticos.
La cabeza se mantendrá erguida, sin forzar la postura,
la barbilla se inclina hacia adentro con naturalidad.
Para mantener la postura; imagine que tiene un objeto
apoyado sobre la cabeza, sobre el Chakra superior.
Los hombros se relajan manteniendo los codos
semicaídos con naturalidad, sin forzar la postura. El
Qì debe de circular por los planos Yïn-Yang sin ser
obstruido en las grandes articulaciones pues ello nos
conduciría a un síndrome Bí (Reuma) o Pei articular,
por bloqueo del Qì.
Relajar el tórax, manteniendo la postura de la espalda
recta con naturalidad, no es conveniente la relajación
total de ésta.
El Dai-Mai y el Dantien inferior son el eje central
del cuerpo energético, por ello hay que mantenerlo
libre de presiones o obstrucciones por la ropa. Parte
del trabajo de la meditación consistirá en dirigir el
Qì o hacerlo circular hasta el Dantien inferior, un
abdomen contraído nos llevaría a la obstrucción del Qì.
El abdomen, se mantendrá durante la meditación
relajado, con una respiración natural casi latente.
Apretar el esfínter anal y las zonas pudendas,
durante el ejercicio de respiración, se mantendrá la
zona de la pelvis, caderas, y columna rectas y
estables. Las rodillas se mantienen relajadas, para
evitar el bloqueo del Qì a nivel articular, y el
estancamiento sin retorno, de los planos Yang- Yïn de
las piernas.
En las posturas donde el cuerpo permanece de pié, los
dedos de los pies se aprietan o agarran contra el
suelo como si fuesen garras de águila. Otra forma de
meditación consiste en arraigarse sobre el suelo
imaginando unas raíces energéticas que descienden de
nuestros planos energéticos hasta la tierra,
profundizando hacia abajo, este trabajo nos dará
estabilidad y equilibrio.
Los ojos deben de mantenerse semicerrados: ni
abiertos, ni cerrados completamente. No conviene
quedarse dormido por el hecho de tener los ojos
cerrados, ni distraer nuestra visión interior por
demasiada luz en el ambiente. Mi maestro decía que lo
mejor es mantener la mirada relajada en un ángulo
descendente, y concentrada hacia la punta de la nariz.
Cerrar la boca manteniendo las mandíbulas unidas. La
concentración debe mantenerse hacia el interior, para
ello nos evadiremos de los ruidos externos. Cerrando
la puerta externa de los oídos, y abriendo la interna.
Manteniendo nuestra concentración interior, para así
no distraer la mente.
La lengua debe mantenerse en el cielo del paladar
superior, presionando ésta contra el paladar de manera
suave. Con esta técnica se unen los vasos reguladores
Ren-Mai y Du-Mai. A veces, de manera involuntaria la
lengua puede llegar a comprimir con fuerza el cielo
del paladar, retrayendo la punta hacia atrás. No hay
que asustarse, pues es un fenómeno natural, que se
produce al completar la pequeña orbita del Qì.
La respiración dependerá del ejercicio a seguir
durante la práctica del Qìgóng. Existen varias
prácticas de respiración en el Qìgóng, dependiendo
éstas de los ejercicios de concentración y meditación Qìgóng que se realicen.
PRIMERA MEDITACIÓN
(Meditación contemplativa)
Objetivo: La meditación contemplativa va dirigida a calmar la mente, el objetivo principal será calmar nuestros pensamientos mediante la respiración abdominal. Lo que los orientales llaman “el no pensamiento” ello significa no distraerse sobre los pensamientos “evadir los pensamientos”, a estos hay que dejarles ir, sin análisis previo; dejarles vagar como un torrente de agua o bien como si fuesen nubes en moviendo incesante, sin distracción hasta llegar así, al no análisis, ¡a la mente serena!
Para meditar nos ayudaremos con un objeto, que puede ser, una vela o una figura religiosa etc. Personalmente creo que el estado del Buda tenemos que buscarla dentro de nosotros (en el corazón que siente). Por ello habrá gente que prefiera la imagen del Buda y otros, la luz de una vela. Aunque para conectar con el interior solo hay que estar predispuesto, y seguir los pasos de un maestro en meditación.
Precauciones: si utilizáis una vela, como vehículo para la meditación, debéis de tomar precauciones para no provocar un incendio. A veces surgen fenómenos extraños; como la subida repentina de la llama de la vela, por la simple oxigenación del habitáculo u por una energía psíquica incontrolada, por ello procurad que alrededor de la vela no haya ningún tejido o material inflamable.
Recordad que antes de nada hay que preparar el habitáculo donde se va a llevar a cabo la meditación. La temperatura ambiente deberá ser adecuada a la época del año. La energía áurea (Wei), se vuelve más endeble en las vías principales y en los meridianos tendino/musculares. Haciéndose más fuerte en zonas internas del cuerpo, por ello hay que procurar mantener la habitación siempre templada, ello evitará que se cojan catarros inesperados (xieqi o noxa cósmica)
Una vez encontrado el habitáculo para la meditación, y estudiado bien los consejos para la práctica de la misma (página anterior), comenzaremos la meditación. Sentados en la postura más cómoda (silla, o almohadón), si utilizáis una silla: las piernas deben de quedar flexionadas con naturalidad, con las plantas de los pies posadas en el suelo, la columna vertebral recta, sin apoyo, ambas manos forman el mudra del OK, apoyando cada una por encima de su rodilla, con las palmas hacia abajo. Si utilizáis un almohadón (Zafu) como asiento, cruzar las piernas bien en la postura del loto o medio loto. Los que tengan alguna lesión de espalda consultad al medico. Existen asientos y utensilios ergonómicos en tiendas especializadas para este fin.
MEDITACIÓN BÁSICA
Comienzo: Sentados frente a una vela, a unos dos metros de ella. Contemplad la vela con los ojos semi-cerrados sin perder su conexión en ningún momento. Una vez visualizada la luz: comenzad la respiración abdominal, relajando todas las zonas de vuestro cuerpo. Inspirar, imaginando que el aliento desbloquea las contracturas, comenzando por las cervicales, hombros, columna vertebral, región sacro lumbar, caderas, rodillas, articulación del tobillo y finalmente los pies. Al exhalar el aire, imaginad que todas las tensiones nerviosas se evaporan por los poros de la piel. Continuad la respiración hasta que llegue la relajación, y todo vuestro organismo se vuelva latente; que solo quede vuestra mente contemplando a la vela. Recordad los consejos y el objetivo de la meditación. Que estos trabajos sean el primer paso, de la búsqueda de vuestro mundo interior.
El tiempo: puede variar entre quince minutos, para los principiantes, y media hora para los avanzados, ello dependerá de las facultades o facilidad de relajación que se obtenga. Yo recomiendo que una vez llegados a la relajación, se mantenga la meditación, entre veinte minutos a media hora. Una vez finalizada la meditación ir moviendo vuestro cuerpo poco a poco, sin movimientos bruscos. Mantened la luz tenue del habitáculo unos instantes, hasta encender la luz de la lámpara eléctrica, ello hará que vuestros ojos y vuestro organismo se habitué poco a poco, al nuevo estado de humor.
Consejo: tomar un té o bien una infusión caliente después de la meditación, ayudará a vuestros órganos a mantener el calor interior, obtenido con la práctica de la meditación.
Shifu: Fermín Alcántara Castilla
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA